lunes, 27 de agosto de 2018


Cuentos para Carlos Emilio


UN CUENTO PARA UN DIBUJO

Nació niño dijo Mamá lápiz mientras corría a contárselo a sus amigos las líneas y los tachones. Estaba contenta porque lo había hecho casi sin borrones. Todavía era un pequeño manchón gris plateado... con los días creció, aparecieron sus largos brazos y sus piernas de líneas. Su cabecita estaba adornada por una larga línea alocada y enrollada en espiral.
A medida que sus trazos se hacían más fuertes, le dijo a su Mamá que necesitaba ir en busca de un cuento para él.
Así inició su búsqueda, saltó de libro en libro pero ya todos los cuentos estaban ocupados. Hasta que un día llegó una libreta en blanco, la libreta pertenecía a CE un niño muy parecido a él.
 Desde entonces se hicieron amigos y compañeros de fantásticas aventuras...


Dibujo de Carlos Emilio




M de MEAUUUUU

Las letras se sentaron  para discutir…iban para una fiesta de disfraces que habían organizado sus amigos los números, pero no sabían muy bien de qué ir disfrazadas. Algunas decían que se agruparían e irían vestidas de palabras, pero ¡No! Eso es tan “Usual” dijo una.
Entonces la letra M… dijo: y… si nos disfrazamos ¿de gatita? 
¿Cómo? dijeron las otras…
Yo la M Seré las orejas, la letra O y sus hermana gemela serán los ojos, la D será la boca de la minina, y por último nuestra querida letra “U” será el mentón.

Así lo hicieron y fueron la sensación de la fiesta, dejaron boquiabiertos a todos, en especial al número 0…

Dibujo de Carlos Emilio



La Escoba Dientes
Por Carlos Emilio 

Tan flexible y blanca como el papel…
la escoba devora la basura con sus fuertes dientes. 


Ilustración de Carlos Emilio



El Hombre y La Sombra
La Sombra y El Hombre










 Ya se le había hecho costumbre esperarla larga, ancha y oscura. Se aproximaba lentamente a él siempre a la misma hora de la tarde, se expandía y elongaba, se perdía y se hacía una con la noche.



Desdibujada justo antes de tocar los pies del hombre, iba siendo tragada por la noche, que hacia presencia en los últimos estertores del día. Y él sin saberlo, la esperaba ya cada tarde. Llegó a respetarla incluso a apreciarla; ella siempre en esa batalla muda de ganarle a la noche, de no ser engullida, y él pétreo testigo anhelando su caricia. 

Siempre con las manos sobre las rodillas sentado en una esquelética silla blanca, fue cuando decidió mover el raquítico mueble unos pasos hacia adelante. Se dispuso a esperar la tarde con la sombra, sólo bastó su tacto y se sintió frío líquido y pesado… haciéndose sombra y noche.

Ilustración de Carlos Rojas y Carlos Emilio




1 comentario:

  1. ¡Excelente colaboración con Carlos Emilio! Me encantó "Un Cuento para un Dibujo". Un abrazo.

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