Cuentos para Carlos Emilio
UN CUENTO PARA UN DIBUJO
Nació niño dijo Mamá lápiz mientras corría a contárselo a sus amigos las líneas y los tachones. Estaba contenta porque lo había hecho casi sin borrones. Todavía era un pequeño manchón gris plateado... con los días creció, aparecieron sus largos brazos y sus piernas de líneas. Su cabecita estaba adornada por una larga línea alocada y enrollada en espiral.
A medida que sus trazos se hacían más fuertes, le dijo a su
Mamá que necesitaba ir en busca de un cuento para él.
Así inició su búsqueda, saltó de libro en libro pero ya
todos los cuentos estaban ocupados. Hasta que un día llegó una libreta en
blanco, la libreta pertenecía a CE un niño muy parecido a él.
Desde entonces se
hicieron amigos y compañeros de fantásticas aventuras...
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| Dibujo de Carlos Emilio |
M de MEAUUUUU
Las letras se sentaron
para discutir…iban para una fiesta de disfraces que habían organizado
sus amigos los números, pero no sabían muy bien de qué ir disfrazadas. Algunas
decían que se agruparían e irían vestidas de palabras, pero ¡No! Eso es tan
“Usual” dijo una.
Entonces la letra M… dijo: y… si nos disfrazamos ¿de gatita?
¿Cómo? dijeron las otras…
Yo la M Seré las orejas, la letra O y sus hermana gemela
serán los ojos, la D será la boca de la minina, y por último nuestra querida
letra “U” será el mentón.
Así lo hicieron y fueron la sensación de la fiesta, dejaron
boquiabiertos a todos, en especial al número 0…
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| Dibujo de Carlos Emilio |
La Escoba Dientes
Por Carlos Emilio
Tan flexible y blanca como el papel…
la
escoba devora la basura con sus fuertes dientes.
El Hombre y La Sombra
La Sombra y El Hombre
Desdibujada justo antes de tocar los pies del hombre, iba siendo tragada por la noche, que hacia presencia en los últimos estertores del día. Y él sin saberlo, la esperaba ya cada tarde. Llegó a respetarla incluso a apreciarla; ella siempre en esa batalla muda de ganarle a la noche, de no ser engullida, y él pétreo testigo anhelando su caricia.
Siempre con las manos sobre las rodillas sentado en una
esquelética silla blanca, fue cuando decidió mover el raquítico mueble unos
pasos hacia adelante. Se dispuso a esperar la tarde con la sombra, sólo bastó
su tacto y se sintió frío líquido y pesado… haciéndose sombra y noche.
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| Ilustración de Carlos Rojas y Carlos Emilio |





¡Excelente colaboración con Carlos Emilio! Me encantó "Un Cuento para un Dibujo". Un abrazo.
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